La analogía es perfecta.
viernes, 9 de mayo de 2008
jueves, 8 de mayo de 2008
Elección de ropa
Es algo muy común en el momento de comprar nueva vestimenta, observar las fotos de cómo le queda dicha prenda a algún famoso. Foto que, por otra parte, está colgada en los lugares más visibles de la tienda.
Aquí radica un importante y fundamental error, creer que la ropa nos quedará igual de bien (o igual de mal) que a la persona de la foto.
Luego de innumerables pruebas, he llegado a la conclusión de que la ropa tiene la habilidad de comportarse en función de la persona que la viste. No se trata de que la conjunción entre esa prenda y el físico de determinada persona conjuguen armoniosamente. No se trata de que la prenda de la foto sea esencialmente distinta de la que nos vende el trabajador de la tienda. No se trata de que seamos horribles y ninguna prenda nos quede bien. Todas estas son ideas falsas.
La idea acertada, como dije, es que la prenda tiene una extraña inteligencia que la obliga a sufrir una metamorfosis en el momento en que la utilizamos. Puede ser exactamente la misma prenda, pero al ser vestida por dos personas distintas, sufre modificaciones distintas, que generan resultados normalmente contrapuestos.
Aquí radica un importante y fundamental error, creer que la ropa nos quedará igual de bien (o igual de mal) que a la persona de la foto.
Luego de innumerables pruebas, he llegado a la conclusión de que la ropa tiene la habilidad de comportarse en función de la persona que la viste. No se trata de que la conjunción entre esa prenda y el físico de determinada persona conjuguen armoniosamente. No se trata de que la prenda de la foto sea esencialmente distinta de la que nos vende el trabajador de la tienda. No se trata de que seamos horribles y ninguna prenda nos quede bien. Todas estas son ideas falsas.
La idea acertada, como dije, es que la prenda tiene una extraña inteligencia que la obliga a sufrir una metamorfosis en el momento en que la utilizamos. Puede ser exactamente la misma prenda, pero al ser vestida por dos personas distintas, sufre modificaciones distintas, que generan resultados normalmente contrapuestos.
domingo, 4 de mayo de 2008
El Archivo de Babel
Borges imaginó una biblioteca infinita (o casi), con libros de igual formato y longitud, cada uno contenía una combinación de letras distinta. Cada libro era único, y entre todos contenían todas las combinacíones posibles de letras.
De esta forma, en una cantidad gigantesca de libros, estaban todos los libros, ya que se encontraban todas las combinaciones posibles letras. No existe posibilidad que una palabra, frase o texto no se encuentre en alguno de esos libros (siempre que la longitud del texto no exceda la longitud estandar de los libros).
Entre estos libros podían encontrarse:
"la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito."
http://www.literatura.us/borges/biblioteca.html
En lo que no puede calificarse sino como una herejía, me atreveré a realizar una adaptación menor al cuento: en lugar de libros supongamos que se trata de archivos de computadora. Esto simplifica mucho el tema, ya tomaremos archivos de determinada longitud, digamos 1MB.
Ahora bien, estos archivos están compuestos por 0 y 1, claro está. Cada uno contiene 8.388.608 bits ( 1024 x 1024 x 8 ), ya sean todos 0, todos 1, o lo que es mas probable, combinaciones de ambos, pero siempre de una longitud fija. Al matemático aficionado le indicaré que la cantidad de archivos no es infinita, por supuesto, es gigantesca (2 elevado a la potencia 8.388.608) algo así como un 1 seguido de dos millones de ceros.
Una vez que hemos escapado del enredo matemático viene lo interesante. Dentro de este grupo de archivos (que son muchos, pero no infinitos) esta todo. Repito: "está todo".
Piense Ud. en algo: un video de Ud. leyendo esta página. Le informo que uno de los archivos de este grupo es exactamente el video que Ud. quiere. Incluso otro archivo de este grupo contiene el mismo video pero en un formato distinto. Es más, el video que Ud. imaginó está en todos los formatos posibles, incluso en formatos de video que aún no han sido inventados.
Piense en otra cosa: una canción inédita de los beatles. Con certeza matemática puede afirmarse que existe un archivo que contiene esa canción. Existen en ese grupo archivos que contienen la misma canción en distintos formatos y aún en distintos idiomas. Existe un archivo de texto donde se encuentra el relato de cómo se le ocurrió esa canción al autor.
Adivinando el hartazgo del lector, finalizaré aquí el tedioso desfile de ejemplos. Basta decir que existen todos los archivos, en todos los formatos, en todos los idiomas, de todos los hechos posibles, actuales, pasados y futuros, incluso imaginarios. Está todo.
Debe hacerse una única salvedad, en los archivos se encuentra todo, siempre que la longitud de la información que buscamos no exceda 1MB. Aún así, este no es un problema grave, si el video que buscamos es demasiado largo, existen dos posibilidades: buscamos el mismo video con una definición inferior (lo que disminuirá su tamaño), o buscamos el video por mitades (o por tercios). Ambas opciones existen y ya están contenidas en el conjunto de archivos.
El problema ahora será encontrar un buscador lo suficientemente potente.
De esta forma, en una cantidad gigantesca de libros, estaban todos los libros, ya que se encontraban todas las combinaciones posibles letras. No existe posibilidad que una palabra, frase o texto no se encuentre en alguno de esos libros (siempre que la longitud del texto no exceda la longitud estandar de los libros).
Entre estos libros podían encontrarse:
"la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito."
http://www.literatura.us/borges/biblioteca.html
En lo que no puede calificarse sino como una herejía, me atreveré a realizar una adaptación menor al cuento: en lugar de libros supongamos que se trata de archivos de computadora. Esto simplifica mucho el tema, ya tomaremos archivos de determinada longitud, digamos 1MB.
Ahora bien, estos archivos están compuestos por 0 y 1, claro está. Cada uno contiene 8.388.608 bits ( 1024 x 1024 x 8 ), ya sean todos 0, todos 1, o lo que es mas probable, combinaciones de ambos, pero siempre de una longitud fija. Al matemático aficionado le indicaré que la cantidad de archivos no es infinita, por supuesto, es gigantesca (2 elevado a la potencia 8.388.608) algo así como un 1 seguido de dos millones de ceros.
Una vez que hemos escapado del enredo matemático viene lo interesante. Dentro de este grupo de archivos (que son muchos, pero no infinitos) esta todo. Repito: "está todo".
Piense Ud. en algo: un video de Ud. leyendo esta página. Le informo que uno de los archivos de este grupo es exactamente el video que Ud. quiere. Incluso otro archivo de este grupo contiene el mismo video pero en un formato distinto. Es más, el video que Ud. imaginó está en todos los formatos posibles, incluso en formatos de video que aún no han sido inventados.
Piense en otra cosa: una canción inédita de los beatles. Con certeza matemática puede afirmarse que existe un archivo que contiene esa canción. Existen en ese grupo archivos que contienen la misma canción en distintos formatos y aún en distintos idiomas. Existe un archivo de texto donde se encuentra el relato de cómo se le ocurrió esa canción al autor.
Adivinando el hartazgo del lector, finalizaré aquí el tedioso desfile de ejemplos. Basta decir que existen todos los archivos, en todos los formatos, en todos los idiomas, de todos los hechos posibles, actuales, pasados y futuros, incluso imaginarios. Está todo.
Debe hacerse una única salvedad, en los archivos se encuentra todo, siempre que la longitud de la información que buscamos no exceda 1MB. Aún así, este no es un problema grave, si el video que buscamos es demasiado largo, existen dos posibilidades: buscamos el mismo video con una definición inferior (lo que disminuirá su tamaño), o buscamos el video por mitades (o por tercios). Ambas opciones existen y ya están contenidas en el conjunto de archivos.
El problema ahora será encontrar un buscador lo suficientemente potente.
viernes, 2 de mayo de 2008
Suerte
Existen infinidad de acciones que suelen acecharse a la suerte. De esta manera se entiende que, habiéndo actuado uno de la misma manera que siempre lo hace, obtiene respuestas distintas que otras veces, debido a algún parámetro no solo desconocido sino además inmanejable.
Así considera que, encontrándose uno tras el volante se ha visto en situaciones de accidente o cuasi-accidentes esta última semana, en proporción mucho mayor a la normal, esto debe ser achacado a la suerte.
Si en los últimos días, un par de señoritas han correspondido nuestras acciones, luego de varias semanas de sequía, esto tambien es suerte.
En la última justa deportiva celebrada entre amigos, nuestros golpes, e incluso los de nuestro equipo, han tenido una tasa de éxito mayor a la normal, la suerte ha intervenido.
Ahora que entiendo que el tema que ha quedado lo suficientemente claro, paso a lo que considero una revelación, al menos para mí mismo: la suerte no existe.
En base a exhaustivas investigaciones realizadas en forma más que concienzuda, he concluido que la suerte, el parámetro desconocido, no es otro que nuestro estado mental.
Si estamos distraidos, pensando en situaciones extrañas al manejo, más temprano que tarde los accidentes se nos acercarán. No se trata de que la mala suerte hace que los malos conductores se nos acerquen, sino que al no estar concentrados en nuestra acción, nuestra habilidad de manejo, en especial nuestras acciones inconcientes y reflejas, se resienten, aumentando el riesgo.
Si nos consideramos ganadores, aún en forma inconciente, especialmente en forma inconciente, nuestro lenguaje corporal, nuestras expresiones faciales, nuestro tono de voz cambian y generan en el interlocutor una fascinación y un deseo de acercarse que puede ser confundido con la suerte.
Si somos mentalmente positivos, nuestras acciones deportivas serán más certeras, nuestras decisiones más acertadas.
Es claro que no se trata de autoconvencerse, es una actitud mental, la mayoría de la veces retroalimentada por los resultado y aún ajena a nuestra voluntad. Pero a mi entender no se trata de un hecho inmanejable ni, por lo menos de ahora en adelante, desconocido.
Así considera que, encontrándose uno tras el volante se ha visto en situaciones de accidente o cuasi-accidentes esta última semana, en proporción mucho mayor a la normal, esto debe ser achacado a la suerte.
Si en los últimos días, un par de señoritas han correspondido nuestras acciones, luego de varias semanas de sequía, esto tambien es suerte.
En la última justa deportiva celebrada entre amigos, nuestros golpes, e incluso los de nuestro equipo, han tenido una tasa de éxito mayor a la normal, la suerte ha intervenido.
Ahora que entiendo que el tema que ha quedado lo suficientemente claro, paso a lo que considero una revelación, al menos para mí mismo: la suerte no existe.
En base a exhaustivas investigaciones realizadas en forma más que concienzuda, he concluido que la suerte, el parámetro desconocido, no es otro que nuestro estado mental.
Si estamos distraidos, pensando en situaciones extrañas al manejo, más temprano que tarde los accidentes se nos acercarán. No se trata de que la mala suerte hace que los malos conductores se nos acerquen, sino que al no estar concentrados en nuestra acción, nuestra habilidad de manejo, en especial nuestras acciones inconcientes y reflejas, se resienten, aumentando el riesgo.
Si nos consideramos ganadores, aún en forma inconciente, especialmente en forma inconciente, nuestro lenguaje corporal, nuestras expresiones faciales, nuestro tono de voz cambian y generan en el interlocutor una fascinación y un deseo de acercarse que puede ser confundido con la suerte.
Si somos mentalmente positivos, nuestras acciones deportivas serán más certeras, nuestras decisiones más acertadas.
Es claro que no se trata de autoconvencerse, es una actitud mental, la mayoría de la veces retroalimentada por los resultado y aún ajena a nuestra voluntad. Pero a mi entender no se trata de un hecho inmanejable ni, por lo menos de ahora en adelante, desconocido.
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