La analogía es perfecta.
viernes, 9 de mayo de 2008
jueves, 8 de mayo de 2008
Elección de ropa
Es algo muy común en el momento de comprar nueva vestimenta, observar las fotos de cómo le queda dicha prenda a algún famoso. Foto que, por otra parte, está colgada en los lugares más visibles de la tienda.
Aquí radica un importante y fundamental error, creer que la ropa nos quedará igual de bien (o igual de mal) que a la persona de la foto.
Luego de innumerables pruebas, he llegado a la conclusión de que la ropa tiene la habilidad de comportarse en función de la persona que la viste. No se trata de que la conjunción entre esa prenda y el físico de determinada persona conjuguen armoniosamente. No se trata de que la prenda de la foto sea esencialmente distinta de la que nos vende el trabajador de la tienda. No se trata de que seamos horribles y ninguna prenda nos quede bien. Todas estas son ideas falsas.
La idea acertada, como dije, es que la prenda tiene una extraña inteligencia que la obliga a sufrir una metamorfosis en el momento en que la utilizamos. Puede ser exactamente la misma prenda, pero al ser vestida por dos personas distintas, sufre modificaciones distintas, que generan resultados normalmente contrapuestos.
Aquí radica un importante y fundamental error, creer que la ropa nos quedará igual de bien (o igual de mal) que a la persona de la foto.
Luego de innumerables pruebas, he llegado a la conclusión de que la ropa tiene la habilidad de comportarse en función de la persona que la viste. No se trata de que la conjunción entre esa prenda y el físico de determinada persona conjuguen armoniosamente. No se trata de que la prenda de la foto sea esencialmente distinta de la que nos vende el trabajador de la tienda. No se trata de que seamos horribles y ninguna prenda nos quede bien. Todas estas son ideas falsas.
La idea acertada, como dije, es que la prenda tiene una extraña inteligencia que la obliga a sufrir una metamorfosis en el momento en que la utilizamos. Puede ser exactamente la misma prenda, pero al ser vestida por dos personas distintas, sufre modificaciones distintas, que generan resultados normalmente contrapuestos.
domingo, 4 de mayo de 2008
El Archivo de Babel
Borges imaginó una biblioteca infinita (o casi), con libros de igual formato y longitud, cada uno contenía una combinación de letras distinta. Cada libro era único, y entre todos contenían todas las combinacíones posibles de letras.
De esta forma, en una cantidad gigantesca de libros, estaban todos los libros, ya que se encontraban todas las combinaciones posibles letras. No existe posibilidad que una palabra, frase o texto no se encuentre en alguno de esos libros (siempre que la longitud del texto no exceda la longitud estandar de los libros).
Entre estos libros podían encontrarse:
"la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito."
http://www.literatura.us/borges/biblioteca.html
En lo que no puede calificarse sino como una herejía, me atreveré a realizar una adaptación menor al cuento: en lugar de libros supongamos que se trata de archivos de computadora. Esto simplifica mucho el tema, ya tomaremos archivos de determinada longitud, digamos 1MB.
Ahora bien, estos archivos están compuestos por 0 y 1, claro está. Cada uno contiene 8.388.608 bits ( 1024 x 1024 x 8 ), ya sean todos 0, todos 1, o lo que es mas probable, combinaciones de ambos, pero siempre de una longitud fija. Al matemático aficionado le indicaré que la cantidad de archivos no es infinita, por supuesto, es gigantesca (2 elevado a la potencia 8.388.608) algo así como un 1 seguido de dos millones de ceros.
Una vez que hemos escapado del enredo matemático viene lo interesante. Dentro de este grupo de archivos (que son muchos, pero no infinitos) esta todo. Repito: "está todo".
Piense Ud. en algo: un video de Ud. leyendo esta página. Le informo que uno de los archivos de este grupo es exactamente el video que Ud. quiere. Incluso otro archivo de este grupo contiene el mismo video pero en un formato distinto. Es más, el video que Ud. imaginó está en todos los formatos posibles, incluso en formatos de video que aún no han sido inventados.
Piense en otra cosa: una canción inédita de los beatles. Con certeza matemática puede afirmarse que existe un archivo que contiene esa canción. Existen en ese grupo archivos que contienen la misma canción en distintos formatos y aún en distintos idiomas. Existe un archivo de texto donde se encuentra el relato de cómo se le ocurrió esa canción al autor.
Adivinando el hartazgo del lector, finalizaré aquí el tedioso desfile de ejemplos. Basta decir que existen todos los archivos, en todos los formatos, en todos los idiomas, de todos los hechos posibles, actuales, pasados y futuros, incluso imaginarios. Está todo.
Debe hacerse una única salvedad, en los archivos se encuentra todo, siempre que la longitud de la información que buscamos no exceda 1MB. Aún así, este no es un problema grave, si el video que buscamos es demasiado largo, existen dos posibilidades: buscamos el mismo video con una definición inferior (lo que disminuirá su tamaño), o buscamos el video por mitades (o por tercios). Ambas opciones existen y ya están contenidas en el conjunto de archivos.
El problema ahora será encontrar un buscador lo suficientemente potente.
De esta forma, en una cantidad gigantesca de libros, estaban todos los libros, ya que se encontraban todas las combinaciones posibles letras. No existe posibilidad que una palabra, frase o texto no se encuentre en alguno de esos libros (siempre que la longitud del texto no exceda la longitud estandar de los libros).
Entre estos libros podían encontrarse:
"la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito."
http://www.literatura.us/borges/biblioteca.html
En lo que no puede calificarse sino como una herejía, me atreveré a realizar una adaptación menor al cuento: en lugar de libros supongamos que se trata de archivos de computadora. Esto simplifica mucho el tema, ya tomaremos archivos de determinada longitud, digamos 1MB.
Ahora bien, estos archivos están compuestos por 0 y 1, claro está. Cada uno contiene 8.388.608 bits ( 1024 x 1024 x 8 ), ya sean todos 0, todos 1, o lo que es mas probable, combinaciones de ambos, pero siempre de una longitud fija. Al matemático aficionado le indicaré que la cantidad de archivos no es infinita, por supuesto, es gigantesca (2 elevado a la potencia 8.388.608) algo así como un 1 seguido de dos millones de ceros.
Una vez que hemos escapado del enredo matemático viene lo interesante. Dentro de este grupo de archivos (que son muchos, pero no infinitos) esta todo. Repito: "está todo".
Piense Ud. en algo: un video de Ud. leyendo esta página. Le informo que uno de los archivos de este grupo es exactamente el video que Ud. quiere. Incluso otro archivo de este grupo contiene el mismo video pero en un formato distinto. Es más, el video que Ud. imaginó está en todos los formatos posibles, incluso en formatos de video que aún no han sido inventados.
Piense en otra cosa: una canción inédita de los beatles. Con certeza matemática puede afirmarse que existe un archivo que contiene esa canción. Existen en ese grupo archivos que contienen la misma canción en distintos formatos y aún en distintos idiomas. Existe un archivo de texto donde se encuentra el relato de cómo se le ocurrió esa canción al autor.
Adivinando el hartazgo del lector, finalizaré aquí el tedioso desfile de ejemplos. Basta decir que existen todos los archivos, en todos los formatos, en todos los idiomas, de todos los hechos posibles, actuales, pasados y futuros, incluso imaginarios. Está todo.
Debe hacerse una única salvedad, en los archivos se encuentra todo, siempre que la longitud de la información que buscamos no exceda 1MB. Aún así, este no es un problema grave, si el video que buscamos es demasiado largo, existen dos posibilidades: buscamos el mismo video con una definición inferior (lo que disminuirá su tamaño), o buscamos el video por mitades (o por tercios). Ambas opciones existen y ya están contenidas en el conjunto de archivos.
El problema ahora será encontrar un buscador lo suficientemente potente.
viernes, 2 de mayo de 2008
Suerte
Existen infinidad de acciones que suelen acecharse a la suerte. De esta manera se entiende que, habiéndo actuado uno de la misma manera que siempre lo hace, obtiene respuestas distintas que otras veces, debido a algún parámetro no solo desconocido sino además inmanejable.
Así considera que, encontrándose uno tras el volante se ha visto en situaciones de accidente o cuasi-accidentes esta última semana, en proporción mucho mayor a la normal, esto debe ser achacado a la suerte.
Si en los últimos días, un par de señoritas han correspondido nuestras acciones, luego de varias semanas de sequía, esto tambien es suerte.
En la última justa deportiva celebrada entre amigos, nuestros golpes, e incluso los de nuestro equipo, han tenido una tasa de éxito mayor a la normal, la suerte ha intervenido.
Ahora que entiendo que el tema que ha quedado lo suficientemente claro, paso a lo que considero una revelación, al menos para mí mismo: la suerte no existe.
En base a exhaustivas investigaciones realizadas en forma más que concienzuda, he concluido que la suerte, el parámetro desconocido, no es otro que nuestro estado mental.
Si estamos distraidos, pensando en situaciones extrañas al manejo, más temprano que tarde los accidentes se nos acercarán. No se trata de que la mala suerte hace que los malos conductores se nos acerquen, sino que al no estar concentrados en nuestra acción, nuestra habilidad de manejo, en especial nuestras acciones inconcientes y reflejas, se resienten, aumentando el riesgo.
Si nos consideramos ganadores, aún en forma inconciente, especialmente en forma inconciente, nuestro lenguaje corporal, nuestras expresiones faciales, nuestro tono de voz cambian y generan en el interlocutor una fascinación y un deseo de acercarse que puede ser confundido con la suerte.
Si somos mentalmente positivos, nuestras acciones deportivas serán más certeras, nuestras decisiones más acertadas.
Es claro que no se trata de autoconvencerse, es una actitud mental, la mayoría de la veces retroalimentada por los resultado y aún ajena a nuestra voluntad. Pero a mi entender no se trata de un hecho inmanejable ni, por lo menos de ahora en adelante, desconocido.
Así considera que, encontrándose uno tras el volante se ha visto en situaciones de accidente o cuasi-accidentes esta última semana, en proporción mucho mayor a la normal, esto debe ser achacado a la suerte.
Si en los últimos días, un par de señoritas han correspondido nuestras acciones, luego de varias semanas de sequía, esto tambien es suerte.
En la última justa deportiva celebrada entre amigos, nuestros golpes, e incluso los de nuestro equipo, han tenido una tasa de éxito mayor a la normal, la suerte ha intervenido.
Ahora que entiendo que el tema que ha quedado lo suficientemente claro, paso a lo que considero una revelación, al menos para mí mismo: la suerte no existe.
En base a exhaustivas investigaciones realizadas en forma más que concienzuda, he concluido que la suerte, el parámetro desconocido, no es otro que nuestro estado mental.
Si estamos distraidos, pensando en situaciones extrañas al manejo, más temprano que tarde los accidentes se nos acercarán. No se trata de que la mala suerte hace que los malos conductores se nos acerquen, sino que al no estar concentrados en nuestra acción, nuestra habilidad de manejo, en especial nuestras acciones inconcientes y reflejas, se resienten, aumentando el riesgo.
Si nos consideramos ganadores, aún en forma inconciente, especialmente en forma inconciente, nuestro lenguaje corporal, nuestras expresiones faciales, nuestro tono de voz cambian y generan en el interlocutor una fascinación y un deseo de acercarse que puede ser confundido con la suerte.
Si somos mentalmente positivos, nuestras acciones deportivas serán más certeras, nuestras decisiones más acertadas.
Es claro que no se trata de autoconvencerse, es una actitud mental, la mayoría de la veces retroalimentada por los resultado y aún ajena a nuestra voluntad. Pero a mi entender no se trata de un hecho inmanejable ni, por lo menos de ahora en adelante, desconocido.
lunes, 21 de abril de 2008
Vestales
Existen historias que ya vienen resueltas.
Hay metáforas que, de tan evidentes, su descubrimiento genera vergüenza antes que orgullo.
Vaya un ejemplo:
En la antigua Roma, una Sacerdotisa consagrada a la diosa Vesta, recibía el nombre de Vestal. Su ocupación fundamental era guardar el fuego sagrado. La vestal que hubiera estado de guardia cuando el fuego se apagaba, era azotada. Las vestales tenían el privilegio de absolver a un condenado a muerte que encontraran cuando éste era conducido al cadalso, siempre y cuando se demostrase que el encuentro había sido casual.
Hasta aquí llega la historia original. La metáfora es ya demasiado evidente hasta para el más obtuso:
Todos nosotros estamos, de una u otra manera, condenados. Condenados a la muerte, condenados a la desdicha, condenados al fracaso, condenados a la soledad. La mujer amada y, de alguna manera, todas las mujeres son Vestales. Un sólo gesto de Ella podrá salvarnos, de la única manera que podemos vencer a la muerte, a través del amor.
La Metáfora, a pesar de ser demasiado evidente, conserva cierta belleza que no logro descifrar.
Hay metáforas que, de tan evidentes, su descubrimiento genera vergüenza antes que orgullo.
Vaya un ejemplo:
En la antigua Roma, una Sacerdotisa consagrada a la diosa Vesta, recibía el nombre de Vestal. Su ocupación fundamental era guardar el fuego sagrado. La vestal que hubiera estado de guardia cuando el fuego se apagaba, era azotada. Las vestales tenían el privilegio de absolver a un condenado a muerte que encontraran cuando éste era conducido al cadalso, siempre y cuando se demostrase que el encuentro había sido casual.
Hasta aquí llega la historia original. La metáfora es ya demasiado evidente hasta para el más obtuso:
Todos nosotros estamos, de una u otra manera, condenados. Condenados a la muerte, condenados a la desdicha, condenados al fracaso, condenados a la soledad. La mujer amada y, de alguna manera, todas las mujeres son Vestales. Un sólo gesto de Ella podrá salvarnos, de la única manera que podemos vencer a la muerte, a través del amor.
La Metáfora, a pesar de ser demasiado evidente, conserva cierta belleza que no logro descifrar.
domingo, 6 de abril de 2008
Imposible
Al iniciar un proyecto, surge la pregunta inevitable: puede hacerse? es posible?. Esto se debe, claro, a que no tiene sentido emprender un proyecto que de antemano se sabe que es imposible, por razones inherentes al mismo, ajenas al método de trabajo.
Sin embargo, debe tenerse especial cuidado antes de calificar un proyecto como "no realizable". Muchas veces todos los indicios señalan que no puede hacerse, pero puede ser que falte un detalle, un punto de vista distinto, que lo cambie todo. Vaya un ejemplo:
Desde que el hombre empezó el estudio de las móleculas y los materiales, existió el deseo de analizar las estrellas, en especial el sol. Pero cómo averiguar la composición del sol si no podemos ir hasta allá, si ni siquiera podemos traer una muestra del mismo para analizarla.
Si estos motivos no parecen suficientes para declarar imposible el proyecto, aquí va el mayor: aunque pudieramos conseguir una forma de transportarnos hasta el sol (más de 100 millones de km), no existe forma de que objeto alguno se acerque lo suficiente para tomar una muestra sin evaporarse instantaneamente por la temperatura existente.
Es claro que los motivos son más que suficientes para considerar que es imposible saber la composición química del sol o de cualquier otra estrella.
Sin embargo, en el siglo XVIII se desarrolló latécnica de la espectroscopia, que estudia los niveles de energía emitidos en determinadas frecuencia del espectro visible. Gracias a este método se puede analizar la composición química de un objeto, descomponiendo la luz emitida por éste cuando se encuentra en estado de incadescencia.
Utilizando el mismo método, pudo descubrirse la composición química del sol, analizando la luz que llega a la tierra emitida por el sol, sin necesidad de transportarse hasta allá o evaporarse instantáneamente.
En vista del ejemplo anterior, propongo pensarlo dos veces antes de catalogar un proyecto como imposible.
Sin embargo, debe tenerse especial cuidado antes de calificar un proyecto como "no realizable". Muchas veces todos los indicios señalan que no puede hacerse, pero puede ser que falte un detalle, un punto de vista distinto, que lo cambie todo. Vaya un ejemplo:
Desde que el hombre empezó el estudio de las móleculas y los materiales, existió el deseo de analizar las estrellas, en especial el sol. Pero cómo averiguar la composición del sol si no podemos ir hasta allá, si ni siquiera podemos traer una muestra del mismo para analizarla.
Si estos motivos no parecen suficientes para declarar imposible el proyecto, aquí va el mayor: aunque pudieramos conseguir una forma de transportarnos hasta el sol (más de 100 millones de km), no existe forma de que objeto alguno se acerque lo suficiente para tomar una muestra sin evaporarse instantaneamente por la temperatura existente.
Es claro que los motivos son más que suficientes para considerar que es imposible saber la composición química del sol o de cualquier otra estrella.
Sin embargo, en el siglo XVIII se desarrolló latécnica de la espectroscopia, que estudia los niveles de energía emitidos en determinadas frecuencia del espectro visible. Gracias a este método se puede analizar la composición química de un objeto, descomponiendo la luz emitida por éste cuando se encuentra en estado de incadescencia.
Utilizando el mismo método, pudo descubrirse la composición química del sol, analizando la luz que llega a la tierra emitida por el sol, sin necesidad de transportarse hasta allá o evaporarse instantáneamente.
En vista del ejemplo anterior, propongo pensarlo dos veces antes de catalogar un proyecto como imposible.
lunes, 31 de marzo de 2008
Vida útil
He observado que en la elección de cualquier bien de uso: electrodoméstico, automotor, mobiliario o lo que sea, se compara la vida útil que tendrá este bien.
Siempre se prefiere el bien con mayor vida útil, en el entendimiento que la misma inversión será más redituable en un bien que dure más tiempo.
Sin embargo, es preocupante como se deja un lado un concepto igualmente importante: la vida inútil.
Todos estos bienes, una vez cumplida su vida útil, deberán permanecer un tiempo no definido estorbando en alguna habitación olvidada de nuestra casa. El tiempo que permanecerán allí es la medida de su vida inútil.
Obsérvese que muchas veces el perjuicio que ocasionan en la innecesaria persistencia de su vida inútil, es mucho mayor al beneficio que generaron durante toda su vida útil.
Recomiendo que este parámetro, la vida inútil, sea medido y tenido en cuenta al momento de realizar una compra.
Siempre se prefiere el bien con mayor vida útil, en el entendimiento que la misma inversión será más redituable en un bien que dure más tiempo.
Sin embargo, es preocupante como se deja un lado un concepto igualmente importante: la vida inútil.
Todos estos bienes, una vez cumplida su vida útil, deberán permanecer un tiempo no definido estorbando en alguna habitación olvidada de nuestra casa. El tiempo que permanecerán allí es la medida de su vida inútil.
Obsérvese que muchas veces el perjuicio que ocasionan en la innecesaria persistencia de su vida inútil, es mucho mayor al beneficio que generaron durante toda su vida útil.
Recomiendo que este parámetro, la vida inútil, sea medido y tenido en cuenta al momento de realizar una compra.
Voluntad
Se sabe que existen dos corrientes de pensamiento opuestas: el determinismo y el libre albedrío.
El determinismo argumenta que todo está escrito, que de nada sirven nuestras decisiones, ya que lo tiene que suceder, sucederá.
El libre albedrío, contrariamente, indica que es nuestra elección la que determina el curso que seguirá la historia.
Un antiguo cuento relata que un ladrón, sabiendo que el juez simpatizaba con los deterministas, intentó defenderse aduciendo que sus acciones no debían ser castigadas, ya que su delito estaba escrito, y nada de lo que él hiciera hubiera podido evitarlo.
El juez asintió, pero le contestó que también estaba escrito que debía ser condenado por ello.
Existe también una tercera corriente, mezcla de las dos anteriores: el futuro está escrito, pero sólo las acciones más importantes, los detalles dependen de nuestras acciones. El sol saldrá todos los días, eso está escrito, pero el lugar donde nos encontrará a cada uno de nosotros depende de nuestra elección.
Si bien esto es un avance, aún nos queda un gusto amargo. Elegir los detalles no es elegir. Elegir es elegir lo importante.
Propongo lo siguiente: no malgastemos nuestro libre albedrío en decisiones menores. Que le mozo nos traiga la bebida que le venga en gana, que el taxista vaya por el camino que más le guste, que nuestros familiares sintonicen el canal que quieran, que nuestros amigos elijan los gustos de la pizza.
Guardemos nuestras decisiones, todas nuestras decisiones, para una única y definitiva elección. Juntemos todas las posibilidades de decisión en una sola elección, y tendremos el poder de decidir algo verdaderamente importante. Aunque sea una única vez en la vida.
El determinismo argumenta que todo está escrito, que de nada sirven nuestras decisiones, ya que lo tiene que suceder, sucederá.
El libre albedrío, contrariamente, indica que es nuestra elección la que determina el curso que seguirá la historia.
Un antiguo cuento relata que un ladrón, sabiendo que el juez simpatizaba con los deterministas, intentó defenderse aduciendo que sus acciones no debían ser castigadas, ya que su delito estaba escrito, y nada de lo que él hiciera hubiera podido evitarlo.
El juez asintió, pero le contestó que también estaba escrito que debía ser condenado por ello.
Existe también una tercera corriente, mezcla de las dos anteriores: el futuro está escrito, pero sólo las acciones más importantes, los detalles dependen de nuestras acciones. El sol saldrá todos los días, eso está escrito, pero el lugar donde nos encontrará a cada uno de nosotros depende de nuestra elección.
Si bien esto es un avance, aún nos queda un gusto amargo. Elegir los detalles no es elegir. Elegir es elegir lo importante.
Propongo lo siguiente: no malgastemos nuestro libre albedrío en decisiones menores. Que le mozo nos traiga la bebida que le venga en gana, que el taxista vaya por el camino que más le guste, que nuestros familiares sintonicen el canal que quieran, que nuestros amigos elijan los gustos de la pizza.
Guardemos nuestras decisiones, todas nuestras decisiones, para una única y definitiva elección. Juntemos todas las posibilidades de decisión en una sola elección, y tendremos el poder de decidir algo verdaderamente importante. Aunque sea una única vez en la vida.
Las estrellas
Hace varios años ya que no miro las estrellas.
Existen varios motivos para ello:
1- Si queremos permancer de pie, debemos doblar el cuello en una posición muy incómoda, difícil de soportar por más de cinco minutos.
2- En caso que nos cansemos o no soportemos el dolor de cuello, deberemos acostarnos para mantener el cuello en su estado normal. Sin embargo, la totalidad de los lugares preparados para acostarse (dormitorios, hoteles, albergues) se encuentran bajo techo, lo que nos obliga a hacerlo en lugares no preparados (baldíos, terrazas, campitos), lo que es igualmente incómodo.
3- Debido a que las estrellas suelen mostrarse únicamente de noche, los lugares propicios para el avistamiento pueden tornarse peligrosos.
Sin embargo, ninguno de estos es el motivo principal para mi abstinencia astronómica.
La realidad es que no miro las estrellas porque son diabólicas.
Las estrellas han mirado a la humanidad desde su comienzo, y seguiran mirando mucho después de que hayamos desaparecido. Nunca jamás han hecho nada. Nada bueno, ni nada malo. Sólo miran, con indiferencia.
La maldad tiene muchas formas, la peor de ellas es la indiferencia.
La indiferencia estelar.
Existen varios motivos para ello:
1- Si queremos permancer de pie, debemos doblar el cuello en una posición muy incómoda, difícil de soportar por más de cinco minutos.
2- En caso que nos cansemos o no soportemos el dolor de cuello, deberemos acostarnos para mantener el cuello en su estado normal. Sin embargo, la totalidad de los lugares preparados para acostarse (dormitorios, hoteles, albergues) se encuentran bajo techo, lo que nos obliga a hacerlo en lugares no preparados (baldíos, terrazas, campitos), lo que es igualmente incómodo.
3- Debido a que las estrellas suelen mostrarse únicamente de noche, los lugares propicios para el avistamiento pueden tornarse peligrosos.
Sin embargo, ninguno de estos es el motivo principal para mi abstinencia astronómica.
La realidad es que no miro las estrellas porque son diabólicas.
Las estrellas han mirado a la humanidad desde su comienzo, y seguiran mirando mucho después de que hayamos desaparecido. Nunca jamás han hecho nada. Nada bueno, ni nada malo. Sólo miran, con indiferencia.
La maldad tiene muchas formas, la peor de ellas es la indiferencia.
La indiferencia estelar.
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