He observado que en la elección de cualquier bien de uso: electrodoméstico, automotor, mobiliario o lo que sea, se compara la vida útil que tendrá este bien.
Siempre se prefiere el bien con mayor vida útil, en el entendimiento que la misma inversión será más redituable en un bien que dure más tiempo.
Sin embargo, es preocupante como se deja un lado un concepto igualmente importante: la vida inútil.
Todos estos bienes, una vez cumplida su vida útil, deberán permanecer un tiempo no definido estorbando en alguna habitación olvidada de nuestra casa. El tiempo que permanecerán allí es la medida de su vida inútil.
Obsérvese que muchas veces el perjuicio que ocasionan en la innecesaria persistencia de su vida inútil, es mucho mayor al beneficio que generaron durante toda su vida útil.
Recomiendo que este parámetro, la vida inútil, sea medido y tenido en cuenta al momento de realizar una compra.
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