viernes, 21 de marzo de 2008

Detener el tiempo

Existen en diversos superhéroes el poder de detener el tiempo (recuérdese al simpático Hiro de la serie Heroes y al mítico Chapulín Colorado con la chicarra paralizadora) o, si se quiere, actuar a una velocidad tal que las acciones que realizan transcurren mucho más rápido que lo normal, en forma casi instantánea.
Este poder existe naturalmente en todos nosotros. Para explicarlo debo introducir la noción de clock o reloj de un microprocesador: el clock es el instrumento interno de un microprocesador que se encarga de enviar pulsos a intervalos regulares al microprocesador para que este sincronice sus operaciones. Con cada pulso enviado, el micropocesador realiza una operación. La velocidad de procesamiento del microprocesador será la velocidad con la que el clock envía esos pulsos, medido en pulsos por segundo o Hertz (Hz).
Para detener el tiempo o, lo que es lo mismo, cambiar la velocidad de nuestra percepción de la realidad, basta con aumentar la velocidad de ese clock que todos llevamos dentro.
Vale decir que esto no es nada fácil de realizar, por lo menos voluntariamente. Sin embargo, esto lo realizamos muchas veces en forma involuntaria.
Cuando nos encontramos frente a algún peligro, nuestro clock automáticamente se acelera a velocidades inusuales, aumentando nuestra velocidad de percepción o, lo que es lo mismo, estirando nuestro tiempo subjetivo lo máximo posible, para darnos tiempo de ejecutar las acciones y, sobre todo, realizar los razonamientos necesarios para conjurar el peligro.
Debido a esto nos parece que las acciones a nuestro alrededor se realizan en cámara lenta, cuando somos nosotros, nuestro clock interno, el que está inusualmente acelerado.

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