Ser es ser percibido. Dicen los existencialistas.
La frase es lo suficientemente atractiva como para despertar sospechas sobre su veracidad.
Sin embargo, por ahora la tomaremos como cierta, por lo menos en lo que respecta a nuestro tema: el tiempo.
El transcurso del tiempo es eminentemente subjetivo, el tiempo transcurre a la velocidad que nosotros lo percibimos, el tiempo es la velocidad con la que nosotros percibimos los acontecimientos.
Un reloj sólo sirve para cuantificar esa velocidad, para medirla, pero eso no es el tiempo, es sólo su medición.
Vamos a explicar esto un poco mejor.
Es un error común confundir el sistema de medición con el parámetro medido: la altura de una persona es propia de ella, distinta de las alturas de las demás personas, aunque todas se midan con la misma regla.
Del mismo modo, un reloj no marca el paso del tiempo objetivo, ya que el tiempo objetivo no existe. Solo sirve para medir el tiempo subjetivo, que es propio de cada persona.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario