La bondad puede conducir a la maldad.
La extrema rectitud, al igual que los estándares de calidad, solo indican el correcto y sistemático seguimiento de una ética, no así el grado de acierto de esa ética. Indican la precisión, no la exactitud.
Una república buscará perfeccionarse en un imperio. Un presidente en un emperador. Un hombre recto en uno inflexible. La búsqueda de la excelencia suele conducir a la decadencia.
La decadencia es un destino al que se llega de a poco, primero se cede en un aspecto y luego en otro, y luego uno representa justamente aquello que deseaba destruir.
Uno termina pareciéndose a su enemigo.
La inflexibilidad conducirá siempre al error, el error es inevitable, el error inflexible es desastroso.
La humildad y la compasión son el único faro que puede guiarnos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario